Prudencio

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Prudencio Iglesias Bódalo

Prudencio se quedó huérfano con diez años y cuatro hermanos pequeños. La penuria económica obligó a dejar de lado la penuria sentimental, no se podía llorar demasiado tiempo, había que sobrevivir, en aquellos tiempos la neumonía era mortal y el abuelo Alfredo sucumbió a ella. Cuando Isabel, su madre, pidió ayuda, sobre todo para sus hijos, la respuesta de su familia política fue un no rotundo.

Isabel era de “clase baja”, Alfredo de “buena familia”, cometieron la torpeza de enamorarse, casarse, y tener hijos. Tuvieron que pagar el peaje del rechazo.

Prudencio tuvo que dejar la escuela y ponerse a trabajar. Isabel tomó la determinación de marchar con sus hijos a su ciudad de origen, donde, pensó ella, tendría más posibilidades. Los tiempos eran duros, costaba levantar cabeza, emprendieron el camino de retorno a los orígenes de Isabel, creyendo que las cosas no podrían ser peores… ¡Fueron peores!, la familia de Isabel tampoco ayudó mucho y aquella valerosa mujer (posteriormente María pensaba que todas las mujeres de su familia eran unas heroínas), después de recurrir a la “cocina económica” para subsistir, se lió la manta a la cabeza, alquiló (vete tú a saber cómo) un piso grande y… montó una pensión; gracias a ella sobrevivieron. Prudencio siempre contaba que nunca vio tipos más estrafalarios que los que pasaban por allí.

Pasaron los años, la guerra, la muerte de su hermano Alfredo, se casó, los hijos… La vida fue muy difícil.

Prudencio era de derechas y convivió con el abuelo Genaro muchos años (el abuelo era socialista), se querían mucho y se respetaban. Cuando el abuelo enfermó del pulmón y el médico le prohibió fumar, Prudencio le dijo a Genoveva: déjale, le vas a alargar la vida dos meses de agonía y cuando ella cedió, Prudencio, antes de irse al cuartel todas las mañanas, le dejaba a su suegro “liados” los pitillos que se iba a fumar durante el día, siempre decía: tu abuelo era la mejor persona que yo he conocido.

Su hermano Alfredo (el que murió en la guerra), era anarquista y María siempre le preguntaba a su padre: ¿y no teníais broncas? , no hija, en mi casa nos queríamos mucho y la dictadura la ejercía mi madre que era la que decía lo que había que hacer.

Cuando era pequeña, Maruxa veía a su padre imponente, con su uniforme, su capa, el fusil, el correaje….a ella le parecía altísimo, después, cuando creció, María supo que era más bien bajito, pero durante toda su vida lo consideró un gigante de amor y comprensión, y en sus últimos años, cuando él se hizo más dependiente, sintió por él una ternura infinita.

Solo una anécdota, para comprender alguna particularidad de su carácter:
Genoveva, los domingos hacía un flan, y Maruxa y sus hermanos nunca supieron que su padre era goloso hasta que no fueron mayores, puesto que él partía su trozo en cinco pedacitos y los repartía entre sus hijos, decía: a mí nunca me gustó el dulce. Los padres hacen esas cosas por sus hijos, pero era esa forma tan delicada que tenía él de darte, lo que le confería un valor especial.

Prudencio siempre llevaba con él una cruz y una cadena de oro y a pesar de que a veces decía: creo hija, que no hay nada “más allá” y Maruxa le preguntaba, ¿y por que vas a misa los domingos y llevas la cruz?, él contestaba: por si acaso.

Siempre precavido.

15 thoughts on “Prudencio

  1. Prudencio (que siempre será “el abuelo” para mí) da para un libro él solito. Además de todo lo que has descrito, siempre recordaré su lucidez y su sentido del humor… y el sonido de su risa en los últimos años (ese ji, ji, ji). Esperaba el relato del abuelo hace tiempo y me acabas de alegrar el día. Y veo mucho de su buena herencia en tí…y en algunas más de la familia… tú ya sabes quiénes son :)

    • La Hacedora de Joyas says:

      Nacho, “el abuelo”, siempre será una de las personas mas humanas que yo he conocido.
      Por supuesto, su sentido del humor es y será legendario, pero su capacidad de empatía es lo que lo hacía tan buena persona.
      Lo de la herencia…me llega hondo.
      Todo mi cariño…

  2. Pero que bonito…! Me ha emocionado mucho leerlo!

    Gran persona “El Pruden”…

    Hacedora, sigue escribiendo, que estoy enganchada a tus relatos!! ;)

    • La Hacedora de Joyas says:

      Tenía tanto amor “El Pruden”…..
      La verdad es que hemos sido muy afortunados de que haya estado ( y aún esté) en nuestras vidas.
      Seguiré, seguiré…
      Besos grandes

  3. ¡Prudencio¡¡¡…Ahora me entero de su nombre.Bien merecida la gala que este bello abuelete le ha hecho en su más que agradecida estancia por estos lares llamado mundo.Abuelete al que yo tuve el honor de conocer, ya en esta etapa tan tierna.Sembrando alegría y gracia allá por dónde iba.Y así sigue siendo,si.Es en estos instantes de re-nombrarlo,y a pesar de la brevedad en mi trato con él,me cubre esa sensación que aportan los recuerdos entrañables,entre cascabeles de positivismo.Gracias Prudencio.Yo no se si después de esto habrá algo.Mas si se,que después de irte fisicamente,tu sigues estando tan presente o más,si cabe.Mi Abrazo.

  4. La Hacedora de Joyas says:

    Gracias a ti Ada, que hermosas palabras para alguien a quien queremos tanto….
    Tu hija mayor también formó parte de los cariños de este “abuelete”
    Bicos

  5. La redacción es perfecta y el sentimiento que emanan todas estas historias son para relajarse y disfrutar con ellas. Gracias por compartirlas.

  6. Hacía días que no entraba….al leer este relato alguna lágrima se escapa mezclada con sonrisas, eso si!
    El abuelo…si algo me da que pensar, al no tener hijos, es el hecho de que nadie tendrá conmigo ese vínculo maravilloso que estableció el abuelo con nosotros…seguro que tendría sus defectos, y como el repetía constantemente: “uno ya no tiene edad ni energía para portar se mal ( y se reía: ji ji ji)”, pero siempre me inspiró ternura y cariño. Seguro que se sigue riendo allá donde esté!

  7. Me siento muy afortunado de haber conocido al abuelo Prudencio y por supuesto al resto de la familia :)
    Recuerdo cuando explicaba sus historias y anecdotas y sobretodo cuando contaba historias sobre los desembarques de los vikingos en Galicia…cuantos conocimientos tenía y menuda memoria el hombre…
    Hala, espero estéis todos muy bien y besos a todos!

  8. Precioso y muy tierno como así era él .
    Pero algo que me encantaba era su picaresca y sus celebres frases que dan para mucho porque eran pura filosofía.
    Me encantó y haber tenido la suerte de conocerle y quererle me llena de gran orgullo.
    GRACIAS y felicidades

  9. La Hacedora de Joyas says:

    Jakob,

    Cuando te contaba los desembarcos de los Vikingos en Galicia, seguro que muchas de las historias, las inventaba en tu honor…él era así…siempre intentando hacer felices a los demás.

    Para nosotros también ha sido un verdadero placer conocerte, y ahora que tienes esa preciosa niña, creo que alguna de las historias de La Hacedora, cuando sea un poquito mayor, le pueden gustar.

    Un abrazo fuerte!!

  10. La Hacedora de Joyas says:

    Teté,

    El abuelo, era el abuelo de todos, y tu sabes cuanto os quería también a vosotros, formasteis parte de su vida muchos veranos, muchas Navidades, muchos días felices….y eso…no se olvida.

    Besos grandes querida amiga!!!

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