El cuartel

El cuartelEl cuartel era un mundo aparte, un microcosmos lleno de los personajes más variopintos.

Estaba la Mauricia, con dos hijas, la Conchi y la Emilita; a la Conchi no se le obligaba a estudiar, era guapa y seguramente haría una buena boda, pero la Emilita… mejor se preparaba para maestra, que le iba a ser difícil casarse. Si la Mauricia supiera como iban a cambiar los tiempos y el flaco favor que le hizo a la guapa de la Conchi…

La María, que tenia una hija, la Mari Carmen, a la que los niños asustaban continuamente, porque cuando lo hacían, ella decía con su media-lengua “no me atutes que los tutos son malos” y los niños (crueles ellos), se alejaban corriendo y burlándose. La María tenía otra hija, la Quili, que se comió todos los bombones de una caja que tenía su madre guardada encima de un armario, dejando los papeles tan bien ahuecados, que solo se supo, cuando fue el Cura de visita, y al ir a coger uno tras otro, los envoltorios se chafaban en sus dedos; por supuesto, la tanda de sopapos que le cayó fue épica, pero… ya los había disfrutado. Genoveva le decía: ande María que de buena se ha librado, con el tiempo que llevaban los bombones ahí, seguro que intoxica al cura y la meten en el calabozo,… la María era especialmente “tacaña”.
El cuartel tb
María se acordaba mucho más de las mujeres que de los hombres, seguramente era porque los hombres siempre estaban fuera, de servicio. Cuando los hombres volvían, los niños salían a su encuentro, como bandadas de pajarillos. María ya mayor, le preguntó a su padre: ¿Qué sentíais cuando nos veíais correr hacia vosotros?, esperábamos a coronar el repecho desde el que se veía el cuartel, ansiosos por veros, le contestó él, era volver a casa, al calor de hogar, la recompensa del duro día, ver a nuestros hijos recibirnos con tanto cariño.

En el cuartel pasaban muchas cosas, por ejemplo, se hacían “comedias”. Ella no sabe de donde sacaron los niños mayores un libreto con una obra de teatro, cree recordar que era “Juana de Arco”, empezaron a ensayar. Su hermana Elena, era Juana de Arco, que para eso tenía mucha personalidad. No se acuerda de quién hacía ningún otro papel, lo que sí sabe es que a ella no le dejaron actuar, porque era “pequeña”. Su hermano Pepe, que dibujaba muy bien, les hizo un cartel: Este domingo en el cuartel, se representará la obra Juana de Arco, precio… no lo recuerda.
Pasearon el cartel por el pueblo y… sorprendentemente, ¡tuvieron público!
La representación fue un éxito, habilitaron las “leñeras” con sillas traídas de sus casas, y la última leñera hizo de “camerino”.
María al fin, se salió con la suya, actuó.
Como los niños eran brutos brutos… se decidió que ella, que se pasaba el día escuchando la radio y se sabía todas las canciones de la época, saliera entre acto y acto a entretener a las “fieras”. Su madre le hizo, con cuatro telas, un traje de “faralaes”, le puso en la frente un rizo a lo Estrellita Castro, pegado con brillantina y ella hizo una aparición estelar cantando “La bien pagá”, aunque supo mucho más tarde, que la canción original decía “apoyá en el quicio de la mancebía” y no “apoyá en el quicio de la casa mía”, como había que cantar en aquella época.
Cuando hicieron el “reparto” de las ganancias, a ella le querían dar menos, porque no había tenido que ensayar, pero….no contaban con su hermana Elena, que aparte de guerrera, era su defensora más constante.
No le importó lo que le dieron, los cuatro cuartos le parecieron monedas de oro, más importantes que el tesoro de Alí Baba.

5 thoughts on “El cuartel

  1. Jamás escuché esta historia y ya es tarde para pedirle detalles a Pepe. Cuando nos veamos en Lugo o en Ribadeo le vas a tener que cantar a Martita lo de “la bien pagá” :)

    • La Hacedora de Joyas says:

      Nacho, quizas hay muchas historias que tu no has oído y otras que no he oído yo, pero te puedo asegurar, que cartar delante de aquellas “fieras”, marcó un antes y un despues en mi vida….
      Siempre decía aquello de…”mamá quiero ser artista”.
      Besos

  2. Cada vez que oigo eso de “mamá quiero ser artista” me viene a la cabeza Conha Velasco…. que para nada me pega contigo. Quita, quita…

  3. Yo algo había oído de las comedias pero se había quedado en una nebulosa que gracias a ti, voy redescubriendo en los distintos relatos.
    Me encantan.
    Mi padre siempre dibujó muy bien y a mí me libró de alguna en el instituto.

    • La Hacedora de Joyas says:

      Azu, está claro que tu padre te contaría unas cosas (las que él había vivido) y yo te descubro otras.
      Por eso digo que todas las historias contadas de unos a otros se enriquecen enormemente…
      Un abrazo.

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