La Primera Comunión

diluvio arca-de-noe-noe-e-os-animais-na-arcaEn la escuela, te enseñaban religión. La señorita, Doña Nati, era una mujer bellísima, severa, pero justa y muy adelantada a su tiempo. Tan adelantada, que pasados los años se casó con un chico que había sido alumno suyo, al que le llevaba veinticinco años; con el tiempo, ella se conservaba tan joven, que llegaron a parecer de la misma edad.

La señorita Nati, enseñaba religión, pero para hacer la primera comunión había que ir a la catequesis. A María le gustaban mucho las clases de religión. Le fascinaba la “historia sagrada”.
Dios, que del barro, hizo un hombre y de una costilla de ese hombre, sacó una mujer….
Noé, que fue capaz de meter, no uno, si no DOS animales de cada especie en un arca, (no sabía que tenía que ver aquel barco con un arca).
Josué, que derribó las murallas de Jericó, dando siete vueltas a su alrededor tocando las trompetas…
Siempre tuvo miedo, cuando eran las fiestas del pueblo, de que la “orquesta” que venía y se ponía delante de la Iglesia, consiguiese tirarla.
A ella le gustaban mucho las fiestas y sobre todo cuando tocaban “La ovejita Lucera” y “Seli te quiero, Seli yo te adoro, como la salsa del pomodoro”.
¿Y Moisés? Huy Moisés… con una varita abrió nada menos que las aguas del mar…. Quién tuviera una varita de esas, cuando había que quitar la nieve, para ir a dar de comer a las gallinas y los conejos.
¿Y el éxodo por el desierto durante cuarenta años?, los israelitas se levantaban y ya tenían el “maná”, y cuando querían comer… bandadas de perdices… ¡qué suerte!

Las mujeres también se las traían. Estaba Judith, que después de convencer a Holofernes (María no supo hasta que fue mayor de qué lo convenció), le cortó la cabeza, la metió en un cesto y salió tan fresca hacia su casa…
La pobre Sara, que solo por darse la vuelta, Dios la convirtió en estatua de sal; era muy difícil pensar que Dios era un padre amantísimo…

Muchos, muchísimos personajes tenían encandilada a María, pero uno de sus preferidos, era el profeta Elías, al que Dios “arrebató” y subió al cielo en un “carro de fuego”… ¡Qué barbaridad!
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Cuando María era pequeña, las primeras comuniones, no eran como ahora. No había grandes banquetes, solamente se hacía una fiesta de chocolate con churros, bizcochos y cosas hechas en casa, para los amiguitos del “comulgante”. No había grandes regalos. A María el mejor regalo que le hicieron, se lo hizo Don Celso, el médico y fue una enorme caja de bombones, que se comieron ella, sus hermanos y sus padres en un santiamén, pero… la caja era suya, con una preciosa tapa llena de flores pintadas. María la conservó muchos años, sirvió para guardar sus pañuelos bordados y algún que otro tesoro secreto.

En su casa no había dinero para comprar un vestido de primera comunión como merecía la ocasión, así que, como en aquellos tiempos todo se “heredaba”, ella llevó un vestido de su prima Pilarín, que era un año mayor y bastante más rica. Su madre le compró una medalla de “oro” enorme, era tan “buena”, que al probarla le dejó negra la camiseta, y hubo que pintarla con esmalte de uñas transparente para que no ensuciase el vestido de su prima Pilarín.
María tiene una foto de ese día; le hicieron la “permanente”, una tortura habida cuenta del pelo tieso que tenía, pero eso sí… parecía una princesa… traje largo, todo lleno de tules, guantes blancos, rosario y misal de nácar, un velo blanco y una “limosnera”, destinada a recoger las “propinas” que nunca le dieron (o ella no lo recuerda).
Cuando un amigo, recientemente, vio esa foto, le dijo: vaya cara de mala leche que tienes, y el misal… lo tienes cogido como un arma arrojadiza…

A María le hubiese gustado que le regalasen un reloj, como el que tenía el hijo del constructor, pero no podía ser. Su primer reloj se lo regaló su hermano Paco, cuando empezó a ser representante de una casa de joyería. Ella tenía catorce años, era un reloj pequeñito, dorado, “como de oro”, con un cristal biselado y una malla muy bonita.
Su hermano Paco… que cuando ella nació se fue de casa, porque no quería otra “meona”, pero en cuanto la vio dijo: la niña es mía, y entre los dos se estableció un vínculo tan fuerte que todavía no se ha roto; no se rompió, ni siquiera aquella aciaga noche en que Paco nos dejó mientras dormía…

12 thoughts on “La Primera Comunión

  1. Estaba esperando a que apareciese la de la clase de religión, con sus historias rocambolescas jaja como para no venerar a Doña Nati, ¡¡menudas cosas que os contaba!!.
    Estoy convencid@ de que aún guardas el reloj ‘como de oro’ que te regaló Paco.

  2. La Hacedora de Joyas says:

    Desastre
    Era mucho Doña Nati….
    Y el reloj “como de oro”, es una de las joyas que tengo en mayor aprecio, con su cristal biselado y….el recuerdo amoroso de quien me lo regaló.

  3. Historia tierna y real. Preciosa historia.
    El paracido tuyo con tu hija en la foto es asombroso. Un beso enorme.

  4. Siempre recordaré la entereza con la que “Paquito” me llamó esa mañana aciaga y yo no me podía creer lo que me estaba contando y pensaba que hablaba de Pepe (él era el que estaba siempre malo) y no de Paco. Mi primo estaba preocupado por mi padre…..

    • La Hacedora de Joyas says:

      Azucena, todavía cuando recuerdo esa aciaga mañana, cuando Elena me llamó para contarme la tragedia que nos había ocurrido a todos…yo también pensé en Pepe.
      Ese es uno de los días mas tristes que me ha tocado vivir.
      Un abrazo

  5. Acabo de leer tus historias.
    Enhorabuena.
    Ademas de ser una buena hacedora de joyas, también eres una buena escribidora de historias. Contadas sobre todo con delicadeza.
    Historias en blanco y negro… Como la buena fotografía.
    Ya estoy esperando la siguiente.
    Saludos
    Javier

    • La Hacedora de Joyas says:

      Javier:

      Aunque la época que se describe en estos relatos es, fundamentalmente en blanco y negro, cuando los ojos de un niño están movidos por la imaginación, sus vivencias y sus recuerdos, siempre son en color.
      Un abrazo.

  6. Muchas veces la realidad es mejor que cualquier bestseller, sobre todo una realidad tan bien narrada.
    Gracias por compartilo.

    • La Hacedora de Joyas says:

      Peterpan:

      No dudo que tú, con tu eterna negación a hacerte mayor, has disfrutado y comprendido mejor que nadie, estos relatos.

      No dejes de seguirlos, hay muchos mas.

      Un abrazo

  7. Genial articulo. Gracias por publicar este trabajo.

  8. La Hacedora de Joyas says:

    Gracias Sonia,

    Me gusta que te gusten mis historias.

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